El 11 de septiembre de 2001 sirvió de pretexto al gobierno estadounidense para desatar una guerra sin final previsible, una campaña apocalíptica contra las fuerzas del mal. Desde los ataques y la inmediatamente declarada guerra contra el terrorismo, el mundo se vio atrapado en una vorágine de violencia y miedo, en un renacimiento de fundamentalismos y nacionalismos fervientes. En Estados Unidos los medios de comunicación explotaban la crisis para incrementar sus ratings y de paso promover los planes bélicos de algunos sectores. Para entonces, la mayor potencia mundial llevaba tiempo perfeccionando el modelo de desinformación que le ha permitido divulgar una imagen de guerra aséptica y humanitaria, ocultar el sufrimiento que ocasionan los bombardeos y presentar la acción militar como algo altamente tecnológico y sexy. Con un especial acento en lo ocurrido en Irak entre 1990 y 2003, aquí se revela la forma como Estados Unidos se ha valido de los medios y la propaganda para manipular las percepciones del público alrededor de los conflictos bélicos desde la Primera Guerra Mundial hasta la Segunda Guerra del Golfo. Apenas comenzado, el siglo XXI ya derrumbó todas las ilusiones de progreso que se habían depositado en él. El atroz espectáculo del daño colateral en Irak, los saqueos, la insurrección y la arrogancia imperial nos regresan a un siglo XVIII, sólo que con alta y mortífera tecnología. Esas visiones catastróficas acompañan el parto de una era en la cual desfilarán nuevos horrores, que ya la televisión se encargará de esterilizar para su consumo. Pero nada hay más perverso que mostrar los conflictos armados con una cara amable. La guerra debe horrorizar, quitar el sueño y el apetito; de otro modo nos condenamos al embrujo del mito bélico, con la muerte, el dolor y la destrucción que supone.

  • Detalles del libro

  • Número pàgines:   220
  • Drets a l'estranger:
    SPAIN - Paidós, 2004
  • Editorial:   Paidós

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